Miedo a los animales; Zoofobia

El miedo morboso a los animales, o zoofobia, es el conjunto de las reacciones desencadenadas por la visión, el contacto o simplemente la idea del animal que produce rechazo. Se trata de un miedo ilógico e incontrolable, desproporcionado respecto al peligro real o imaginario. Por ejemplo, el riesgo de ser picados por una araña o una serpiente venenosas tiene muy poco fundamento en nuestras latitudes: el miedo no va ligado a un peligro de muerte concreto.

¿Cuáles son las características de la fobia a los animales?

Pocas veces cualquier animal causa la fobia indistintamente. Mucho más frecuentes son los casos en que el animal temido es sólo uno.
Ante todo, la fobia tiene un carácter sistemático: se manifiesta siempre sin excepciones. Esta peculiaridad la distingue del miedo provocado por el encuentro con un animal agresivo, como algunos perros, o comúnmente considerado como tal, o que nos sorprende al aparecer de improviso. La fobia es un temor intenso y angustioso. Son habituales los síntomas estrictamente físicos, como palpitaciones, sudores fríos, vello erizado y boca seca.
Según los individuos, este miedo paraliza o provoca una reacción de fuga. La reacción fóbica se desencadena cada vez que se ve o se entra en contacto con el animal temido. Pero una simple foto o la idea de tener que encontrarse con el animal son suficientes para aumentar el ritmo cardíaco y desencadenar la angustia. En algunos casos, existe una simbolización del objeto fóbico: un gusano o un cable eléctrico pueden llegar a surtir el mismo efecto que una serpiente de verdad.

¿Cuáles son los diversos tipos de fobia a los animales?

La zoofobia puede ser de diverso tipo. Algunas personas tienen miedo de los gatos (ailurofobia o elurofobia); otras, de los perros (cinofobia), y otras, de las aves (ornitofobia). Pero las más violentas y difundidas se centran a menudo en las arañas (aracnofobia), las ratas y las serpientes (herpetofobia). Cualquier animal puede suscitar una fobia: los insectos, las medusas, los murciélagos, los caracoles ...

¿Cuál es el origen de la fobia a los animales?

Sobre este punto se han formulado muchas hipótesis opuestas y circulan bastantes ideas falsas. Existen defensores acérrimos de la teoría psicoanalítica que ven en cada objeto fóbico un símbolo sexual: la serpiente, por ejemplo, representaría el falo; la araña podría ser la representación de los dedos y los brazos de la madre, etc. No existe ninguna prueba que apoye estas teorías.
Una parte de las fobias adquiridas podría relacionarse con un mecanismo de defensa desarrollado a consecuencia de una experiencia dolorosa: el niño mordido por un perro o arañado por un gato conserva un recuerdo doloroso del encuentro y el miedo lo protege de una posible repetición del acontecimiento.
Al parecer también existen fobias innatas, como la fobia a las serpientes. En efecto, muy pocos de los individuos herpetofóbicos han tenido realmente contacto con una serpiente y aún menos han sido víctimas de un ataque por su parte. Así pues, es posible que exista una forma de memoria de la especie: hubo una época en que tener miedo a las serpientes era el mejor medio para escapar a sus mordeduras y sobrevivir en condiciones primitivas.
El comportamiento de ciertas tribus amazónicas o indonesias podría explicarse en este sentido. Por último, la influencia de la familia y del ambiente es determinante: ciertos miedos son inculcados con la educación o, al menos, ésta prepara inconscientemente un terreno fértil para su aparición. El niño registra reacciones de padres o parientes que, aunque sean controladas y mínimas, resultan evidentes y contribuyen a crear en él una fobia perfectamente estructurada.

Tratamiento la zoofobia

Existe una gran variedad de tratamientos de la zoofobia. En general, los medicamentos de la medicina clásica no son de gran ayuda. Los psicoanalistas, siguiendo a Freud, proponen una terapia psicoanalítica basada en el principio de que el objeto fóbico sería un símbolo cuyo significado hay que descubrir, por ejemplo, en ciertos sueños.
La fobia expresaría un conflicto entre un deseo de naturaleza sexual y un sentimiento de culpa desencadenado por dicho deseo. Se pueden aplicar para el tratamiento de las fobias diversas técnicas derivadas del psicoanálisis, como el sueño guiado con los ojos abiertos.
Sin embargo, cada vez con mayor frecuencia, se recurre a terapias comporta mentales que permiten obtener buenos resultados en un plazo mucho más breve, aproximadamente de unos cuantos meses.
Se trata, en general, de modificar las reacciones en presencia del animal, del mismo modo que se desensibiliza a un alérgico por medio de inyecciones sucesivas. No se pretende desmontar el mecanismo de la fobia, sino únicamente controlarlo y eliminar sus efectos para volver a llevar una vida normal. También la autosugestión, la hipnosis, la sofrología, el análisis transaccional, la programación neurolingüística y diversas terapias de grupo pueden producir buenos resultados tanto en el caso de fobia a los animales como en el caso de otras fobias.

Síntomas de la reacción fóbica

  • Temor intenso y angustioso.
  • Palpitaciones.
  • Sudor frío.
  • Vello erizado.
  • Boca seca.

Miedo a los animales; Zoofobia
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