Lifting

¿Qué es un lifting?

Un lifting es una intervención de cirugía estética que consiste en estirar la piel del rostro, tensándola para borrar las arrugas. Estas arrugas son signo del envejecimiento cutáneo y comienzan a aparecer generalmente hacia los 35 años, a veces antes o más tarde según las personas. El lifting proporciona un aspecto más joven, eliminando gran parte de las arrugas. Los niños tienen un rostro suave y redondeado, con la piel muy lisa. Con el paso de los años, la piel pierde su elasticidad, disminuye el almohadillado graso de la capa profunda y el rostro adquiere un aspecto más anguloso.
Estos fenómenos son responsables de la flaccidez del cuello y la aparición de la papada que acontecen con la edad.
El surco entre la nariz y el pliegue de los labios se acentúa, mientras que las comisuras de la boca tienden a hundirse.

Preparación
Se recomienda dejarse crecer el cabello sobre las orejas para ocultar la cicatriz al principio.
En los diez días previos a la operación, conviene evitar la toma de medicamentos que contengan ácido acetilsalicílico (aspirina).
Es importante limitar el consumo de tabaco, que dificulta la circulación sanguínea y frena la cicatrización.
Conviene lavarse el cabello con un producto bactericida la víspera de la operación y, por supuesto, abstenerse de maquillarse el día de la intervención.

¿Cómo se desarrolla un Iifting?

En un paciente relativamente joven, basta con practicar un lifting simple. El cirujano efectúa una incisión en la piel siguiendo el contorno de las sienes, justo por detrás de la implantación del cabello, pasa por delante de las orejas, las rodea y asciende por detrás, siempre siguiendo la implantación del cabello. A continuación, el cirujano desprende ampliamente la piel de la cara y la estira hacia arriba y hacia atrás. Luego corta la piel sobrante y realiza una sutura con puntos diminutos.
La mayor parte de los puntos quedará oculta por el cabello y sólo será visible, aunque disimulada por la forma, la cicatriz del sector situado delante de las orejas. Después de la operación, se aplica un vendaje compresivo para limitar la tumefacción y las hemorragias.
Este vendaje se mantiene dos días y el tercer día es posible lavarse el cabello. Al cabo de una semana, el médico retira los puntos situados delante de las orejas y unos días después los restantes. Si el paciente tiene unas arrugas muy pronunciadas y extendidas, hay que proceder a un lifting más importante, que conlleva asimismo el estiramiento de la piel del cuello y de los músculos faciales, así como la eliminación del exceso de grasa.
Normalmente, un lifting es una operación importante que se desarrolla con anestesia general. Sin embargo, cuando se trata de un lifting más limitado, el médico en ocasiones recurre sólo a una anestesia local.

¿Un lifting es desagradable?

Después de la operación, el rostro aparece tumefacto y el paciente percibe ligeros tirones al tratar de volver la cabeza.
En algunos casos, no obstante, la cicatrización resulta dolorosa, aunque generalmente las molestias desaparecen en unos pocos días. .

¿Cuánto dura la intervención?

La intervención en sí dura de dos a tres horas, aunque la hospitalización se prolonga de dos a tres días. En general, la tumefacción del rostro se reabsorbe en unas dos semanas, plazo de convalecencia mínimo antes de la reanudación de la actividad habitual.

¿Qué resultados cabe esperar?

Un lifting da un aspecto más joven, proporciona a la piel una apariencia más fresca. En general, el resultado dura unos diez años, al cabo de los cuales puede efectuarse una nueva operación. Para conservar un rostro fino, hay que cuidar bien la piel y, sobre todo, evitar el sol, pues aunque el lifting vuelve a tensar la piel, no modifica en nada su calidad. Las arruguitas finas no se borran.

Complicaciones

Después de la operación el rostro siempre queda tumefacto, aunque todo vuelve a la normalidad al cabo de unas dos semanas.
La complicación más habitual después de un lifting es la hemorragia y la formación de hematomas.
Puede producirse una hemorragia en las horas que siguen a la intervención, cuando el paciente está aún hospitalizado.
A veces hay que volver a abrir la cicatriz para evacuar el derrame sanguíneo. Al efectuar un lifting, el cirujano secciona necesariamente algunos nervios cutáneos superficiales. Al principio, se observa una pérdida de sensibilidad en las mejillas y el cuello, aunque ésta se recupera en pocos meses. En cambio, si se ha visto afectado un nervio más importante, el paciente puede sufrir una parálisis facial parcial. Este tipo de complicación es muy poco frecuente, aunque imprevisible.

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