Nerviosismo
¿Qué es el nerviosismo?
Nerviosismo es el término con que se designa un típico estado emotivo caracterizado por una hipersensibilidad a los estímulos y una exageración de las respuestas comporta mentales y físicas.
El nerviosismo se asocia generalmente con ansiedad, inquietud o agitación.
¿Cómo se manifiesta el nerviosismo?
El nerviosismo puede presentarse en diversos grados y manifestarse con numerosos signos.
Con respecto a las modificaciones que provoca este estado en el comportamiento, lo más evidente es que los músculos aparecen tensos, como si el individuo estuviese a punto de saltar. Además, se observan rigidez de movimientos, fijeza de ciertas posturas (sobre todo en el cuello) y repentinos cambios de posición. También es habitual que se adviertan gestos automáticos y repetitivo s en la cara y las manos, mientras que los ojos se mueven rápidamente, respondiendo al menor ruido o cualquier otro estímulo, aunque sea lejano.
El individuo habla de forma rápida, con frases breves y respuestas que, en ocasiones, se limitan a monosílabos o incluso a gestos. Su irritabilidad es perceptible en todas las formas de comunicación, tanto verbal como gestual e incluso escrita, y también se traduce en respuestas emotivas que son exageradas con respecto a la entidad de los estímulos que las determinan.
Cuando el individuo trata de disimular su tensión, no logra controlar todos los movimientos y acusa temblor en las manos; la imprecisión en los gestos puede desembocar en torpeza y desencadenar una reacción violenta contra un objeto o hacia otra persona cuya única culpa es la de estar presente. En estos casos, se observan también reacciones físicas, como una súbita sudoración de la frente, las manos o el tronco.
Las reacciones a los estímulos emotivos son excesivas, con accesos de risa incontrolada o bien súbitas e irrazonables crisis de llanto. No obstante, la reacción dominante es la cólera, exteriorización de una profunda tensión nerviosa.
Los trastornos de las funciones cognitivas se traducen en pérdida de concentración y lagunas de memoria que, en algunos casos, inducen al individuo a tomar decisiones que sorprenden a los familiares o a sus colegas.
También el insomnio, resistente a los remedios más comunes, se incluye en la sintomatología del nerviosismo.
El sistema neurovegetativo se resiente, sobre todo si el individuo controla mucho su comportamiento exterior: los trastornos más graves se interiorizan. Entre éstos se encuentra el eretismo cardíaco, es decir, un estado de excitación del corazón con palpitaciones, aceleración de la frecuencia cardiaca y pulso irregular. También se presentan disturbios respiratorios, como por ejemplo una ventilación amplia y rápida que incluso a veces es suficiente para desencadenar una crisis de tetania. Asimismo la motilidad y las secreciones digestivas se ven perturbadas: náuseas, pérdida del apetito con la sensación de tener un «nudo» en el estómago, diarrea en ausencia de signos de infección y muchas veces provocada por una simple taza de café, etc.
Todos estos síntomas pueden ser expresión de una personalidad nerviosa o bien manifestarse con ocasión de una crisis desencadenada por situaciones externas.
¿Cuáles son las causas del nerviosismo?
Trastornos mentales
El nerviosismo forma parte de la sintomatología de numerosas enfermedades mentales, incluso benignas, así como de todas las neurosis.
Los trastornos por ansiedad, diversas fobias y las neurosis obsesivas o maníacas implican cierto grado de nerviosismo, menos frecuente en cambio en patologías más graves como las psicosis o las demencias.
El nerviosismo puede surgir también como respuesta a un estado de tensión, a una situación penosa, dolorosa o inquietante.
Consumo de drogas
El nerviosismo también suele relacionarse con el abuso de alcohol, tabaco,
medicamentos psicotrópicos o sustancias estupefacientes. El síndrome de
abstinencia comporta una forma extrema y muy evidente de nerviosismo.
Enfermedades orgánicas
En el origen del nerviosismo también puede haber enfermedades orgánicas. Además de la tetania (hiperexcitabilidad neuromuscular debida a una disminución del nivel de calcio o de magnesio en la sangre), el nerviosismo se asocia con el hipertiroidismo, la intoxicación causada por medicamentos o los alimentos demasiado excitantes. También puede integrarse en la sintomatología de una hipoglucemia moderada.
¿Cómo se puede afrontar el nerviosismo?
Ante todo, es necesario establecer si se trata de un estado de nerviosismo reactivo y transitorio o bien de una característica del temperamento del individuo.
En el primer caso, el yoga, la relajación, las técnicas de respiración y una benéfica tisana pueden ayudar a controlar los síntomas. Además, se pueden resolver los problemas de fondo tratando de adquirir mayor confianza en uno mismo y en la propia imagen, junto con un mejor conocimiento de las propias capacidades reales.
En el segundo caso es necesario recurrir a la ayuda de un psicoterapeuta para comprender el origen de este estado emotivo y tratar así de dominarlo o de convivir con él sin que comporte demasiadas dificultades.