SIDA y embarazo
¿Qué relación existe entre seropositividad y embarazo?
Se entiende por seropositividad la condición de toda persona que está infectada por el VIH (virus de la inmunodeficiencia humana), agente responsable del SIDA: ello no implica necesariamente el padecimiento de la enfermedad, máxime con los modernos tratamientos disponibles en la actualidad, pero sí la posibilidad de contagiar el virus. Una mujer puede presentar dicha condición desde antes del momento de la concepción o adquirida durante el propio embarazo.Cabe destacar que sólo la madre puede transmitir la infección al feto: un padre seropositivo no conlleva riesgo directo de infección para el feto, aunque puede seda indirectamente en la medida que implica un riesgo de infección para la madre.
Existen tres vías de transmisión vertical del VIH, es decir, de madre a hijo:
- por vía transplacentaria durante el embarazo, ya que el virus puede atravesar la placenta;
- en el momento del parto, puesto que el contagio puede producirse durante el paso del feto a través del canal vaginal por contacto con sangre de la madre;
- a través de la lactancia natural, dado que la leche materna puede contener concentraciones elevadas del virus.
Frecuencia de la transmisión vertical
No obstante, la transmisión del VIH al niño durante el embarazo es un acontecimiento no demasiado frecuente, con tendencia a disminuir gracias a los modernos tratamientos. El riesgo de que una mujer seropositiiva transmita la infección al feto se limita en España y los demás países industrializados al 15 o 20 %, mientras que en África alcanza el 40 %.Cuando se realiza la prueba de detección de anticuerpos en los hijos de madres seropositivas, el resultado es siempre positivo, porque todo recién nacido tiene en su organismo anticuerpos procedentes de su madre. Sin embargo, ello no significa que el niño esté contagiado: en la mayoría de los casos, al cabo de cierto tiempo se verifica un resultado negativo de la prueba.
Aunque en los países industrializados la difusión del VIH ha experimentado una disminución global durante los últimos años, esta enfermedad ha aumentado entre las mujeres por efecto de la expansión de la transmisión heterosexual, ya que este tipo de contagio presenta mayor riesgo para las mujeres. Por ello, la relación entre embarazo y SIDA continuará siendo un fenómeno cuantitativamente importante y en potencial aumento.
¿Cómo evitar el contagio del feto?
En los últimos años se han efectuado interesantes progresos para evitar el contagio del feto de la madre seropositiva. Estos resultados se basan en dos factores: la sustitución del parto vaginal por la cesárea y el tratamiento farmacológico.La cesárea reduce el riesgo de transmisión durante el parto, atribuible al contacto del feto con la sangre materna procedente de pequeños desgarros de la placenta o de traumatismos vaginales. Este tipo de parto permite reducir las posibilidades de contagio y, en efecto, algunos estudios han puesto de manifiesto una disminución de la incidencia de seropositiviidad en los niños nacidos con cesárea. Sin embargo, hay que tener en cuenta que esta modalidad de parto puede ser peligrosa para la madre, que, al estar inmunodeprimida, podría contraer infecciones durante la intervención y resultar particularmente debilitada.
La administración de medicamentos contra el SIDA durante la gestación es otro método que proporciona buenos resultados para poder evitar el contagio del feto. Hoy en día se cuenta con diversos fármacos, empleados en combinación, que logran reducir la carga viral en la madre y, con ello, la posibilidad de contagio al feto.
En experimentos con madres seropositivas en que se ha asociado el tratamiento farmacológico con la cesárea, la incidencia de niños seropoositivos se ha reducido al5 %.
Prevención
Cuando una mujer programa quedarse embarazada es conveniente que se someta a la prueba del VIH con varios meses de antelación, porque existe un período de aproximadamente tres meses durante el cual una persona, aunque esté ya infectada, aún no ha desarrollado los anticuerpos anti-VIH. Dado que la prueba basada en su detección puede resultar negativa, hay que repetirla unos meses más tarde.Una vez comprobada la seronegatividad, hay que mantener rigurosamente el comportamiento más eficaz para conservarla. Para ello deben observarse estrictamente las reglas habituales de prevención: utilizar preservativo incluso con la pareja, no compartir jeringuillas y evitar los contactos con la sangre de otras personas.
Si el compañero es seropositivo, se puede evitar el contacto con el virus recurriendo a un procedimiento particular de fecundación: se somete a la mujer a inseminación artificial tras “lavar” los espermatozoides, es decir, separarlos del virus (procedimiento de purificación del esperma).
Si se cree tener cierto riesgo de seropositividad, aunque sea bajo, conviene someterse a la prueba del VIH diversas veces durante todo el embarazo. Descubrir la seropositividad durante el embarazo permite prestar al niño todos los cuidados y las atenciones necesarias desde su nacimiento, y programar su alimentación evitando la lactancia.
¿Por qué conviene informarse?
Es muy importante saber exactamente qué significa ser seropositiva: no es sinónimo de enfermedad y se puede disfrutar de buena salud durante mucho tiempo y, por lo tanto, tener muchos años para cuidar de un hijo y criarlo. Si se buscan respuestas seguras hay que saber que no existen y que el riesgo de dar a luz a un niño seropositivo, aunque limitado, es real. La mujer debe tener en cuenta que su estado de salud podría incluso empeorar durante el embarazo o bien por el estrés del parto.