Artritis
¿Qué es la artritis?
Con el término artritis se designan todos los estados inflamatorios de una articulación, cualquiera que sea su causa. Cabe distinguir entre artritis infecciosas, inflamatorias y reactivas.En las artritis infecciosas, el origen es un germen que ha llegado hasta la articulación generalmente por vía sanguínea y en ocasiones debido a una herida, accidental o provocada por una intervención terapéutica como una inyección o una infiltración. La infección se desarrolla dentro de la cápsula articular y forma un absceso.
Las artritis puramente inflamatorias pueden tener diversas causas. Puede tratarse de reacciones de tipo auto inmune, de enfermedades de carácter familiar, de inflamaciones agudas de una articulación artrósica o de una reacción a la presencia de cuerpos extraños, como los cristales de urato de la gota o los de fosfato de calcio de la condrocalcinosis.
Las artritis reactivas son reacciones inmunológicas locales debidas a una infección localizada en otra parte del organismo. El ejemplo más conocido es el de la fiebre reumática o reumatismo articular agudo, que se produce como complicación de unas anginas u otra infección por estreptococos. Otros casos son la artritis que acompaña a la psoriasis o las relacionadas con diversas infecciones de índole sexual o digestiva.
SíNTOMAS
- Intenso dolor articular.
- Calor local.
- Edema peri articular.
- Movilización dolorosa de la articulación.
- Fiebre y alteración del estado general.
¿Cuál es el tratamiento de la artritis?
¿Qué hace el médico?
Ante una articulación inflamada, caliente y dolorida, tanto en condiciones de reposo como al hacer el menor movimiento, no es difícil para el médico formular un diagnóstico de artritis.Lo más importante, sin embargo, es definir su naturaleza y causa, para lo cual es necesario efectuar un examen completo, que incluya la exploración del aparato genital, y generalmente una serie de exámenes complementarios. La radiología proporciona información útil acerca del estado de la articulación, la eventual presencia de cristales en su interior, etc. Pero son sobre todo los exámenes de laboratorio los que contribuyen a establecer un diagnóstico. En efecto, los análisis de sangre permiten saber con precisión si se trata de una artritis infecciosa o inflamatoria. Si el examen radiológico no es suficiente, una punción articular y el análisis del líquido aspirado pueden proporcionar los datos que falten.
¿Cuál es el tratamiento de la artritis?
Una vez formulado el diagnóstico, puede aplicarse un tratamiento. La mayoría de las veces éste incluye unas medidas generales y otras particulares, según la causa de la artritis.Las medidas generales son:
- reposo absoluto de la articulación, si es necesario aplicando un yeso o un vendaje de contención;
- medicamentos analgésicos;
- antinflamatorios.
La gama de medidas terapéuticas particulares es amplia: antibióticos para las artritis infecciosas, en ocasiones tras una pequeña intervención quirúrgica o una punción evacuadora, tratamiento específico de la gota o de una infección localizada en otra parte del organismo, etc.
Al finalizar el tratamiento, a veces hay que reeducar la articulación para recuperar la fuerza muscular.
¿Qué puede hacer uno mismo?
Lo mejor es no hacer nada por cuenta propia. Es ilusorio pensar que la curación pueda producirse de forma espontánea, ni siquiera dejando en reposo la articulación. Al contrario, es importante seguir escrupulosamente el tratamiento y las medidas dietéticas que se hayan prescrito.¿La artritis es peligrosa?
Raramente una artritis pone en peligro la vida del paciente, pero puede ser síntoma de una infección mucho más grave. A menudo las artritis auto inmunes se caracterizan por fases agudas seguidas de remisiones, y cada episodio agudo aumenta el riesgo de invalidez a largo plazo.Un tratamiento precoz, específico y seguido al pie de la letra es la mejor garantía contra las complicaciones que pueden perjudicar la capacidad de movimiento del paciente.