Cirugía de la vesícula biliar

¿Cuándo hay que extirpar la vesícula biliar?

La extirpación de la vesícula biliar, denominada colecistectomía, es una intervención a la que se recurre cuando el estado del órgano amenaza con provocar complicaciones que no pueden tratarse con medicamentos.

La inflamación de la vesícula, denominada colecistitis, es una de las indicaciones más comunes. Muchas veces se practica ante una colecistitis aguda, cuyo principal riesgo es la infección. También es una indicación habitual en caso de colecistitis crónica, ya que las paredes de la vesícula se vuelven fibrosas, su contenido adopta una consistencia arenosa y la enfermedad no responde a los medicamentos. El principal riesgo consiste en la rotura de la vesícula, con la consiguiente peritonitis biliar.

La litiasis vesicular, o presencia de cálculos, requiere la extirpación de la vesícula biliar cuando se acompaña de dolores crónicos que no se solucionan con medicamentos. La intervención es necesaria también cuando no es posible disolver los cálculos y se corre el riesgo de que emigren y obstruyan las vías biliares.

El cáncer de la vesícula biliar impone la colecistectomía. Este cáncer, poco frecuente, se desarrolla de forma particular cuando la vesícula biliar lleva mucho tiempo inflamada y no puede evacuar la bilis.

¿Cómo se desarrolla la extirpación de la vesícula biliar?

Fase preoperatorio

Se somete al enfermo a un examen clínico que incluye análisis de sangre y pruebas de coagulación, electrocardiograma y radiografía de tórax. El paciente permanece en ayunas desde la noche anterior y, una hora antes de la intervención, se le administra una medicación preanestesia por vía oral o mediante una inyección.

Fase operatoria

El cirujano practica una incisión en la parte derecha del abdomen, haciendo un corte vertical, oblicuo u horizontal según la constitución del paciente.

Después de atravesar todas las capas de la pared abdominal, el cirujano accede a la vesícula biliar, situada bajo el hígado. Con suma precaución, para evitar la rotura de la vesícula biliar, más frágil a consecuencia de la enfermedad, el cirujano la libera de las posibles adherencias con los órganos cercanos y procede a la extirpación. A continuación verifica el estado de los conductos biliares para comprobar que no estén obstruidos por cálculos.

Por último, el cirujano inserta un drenaje y sutura la incisión abdominal. Este drenaje permite evacuar las secreciones que podrían acumularse en el espacio dejado tras la extirpación de la vesícula biliar.

Fase postoperatoria

Las secuelas son las de todas las intervenciones con abertura del abdomen. Durante algunos días los músculos abdominales están tensos y doloridos, y el intestino está más o menos paralizado.

Los analgésicos, levantarse pronto de la cama y la reanudación precoz, pero gradual, de una dieta normal reducen la duración de estas molestias y limitan el riesgo de complicaciones.

¿Cuánto dura la intervención?

La intervención dura por término medio una o dos horas. La permanencia global en el hospital es de una a dos semanas.

Nuevas técnicas

Cada vez está más extendida la colecistectomía mediante laparoscopia, es decir, sin tener que abrir la pared abdominal. Requiere una fase preoperatorio similar a la de la intervención tradicional, aunque la realización en sí es más sencilla y menos invasiva. El orificio para la introducción del laparoscopio es mucho más pequeño que la incisión tradicional y la intervención no dura más de una hora. La evolución postoperatoria es menos dolorosa y más rápida que con la cirugía clásica.

Complicaciones

La extirpación de la vesícula biliar es una intervención común, al alcance de cualquier servicio de cirugía. No obstante, nunca se pueden excluir complicaciones, tanto durante la intervención (por ejemplo la rotura de la vesícula biliar), como posteriores (infección de la pared abdominal y formación de un absceso).

Transcurrido algún tiempo, el tubo digestivo, privado de la aportación de la bilis (que ahora se vierte directa y continuamente en el intestino), puede presentar cierta intolerancia a las sustancias grasas cocidas.

IMPORTANTE
En casi todos los casos, la intervención efectuada sobre la vesícula biliar es la extirpación. Una incisión de la vesícula raramente permite extirpar los cálculos, por lo que es preferible quitar todo el órgano. 

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