Alimentación del adulto sano

El conocimiento de los alimentos y de los principios del equilibrio alimenticio no deben servir para tener buena o mala conciencia, sino para facilitar el comportamiento cotidiano. Las nociones teóricas deben aplicarse especialmente para el conjunto de la ración diaria, ya que resulta imposible respetar todas las reglas en una sola comida. No existe la comida tipo: sólo se puede hablar de un menú equilibrado, que tenga en cuenta los alimentos propios de cada estación.

El contenido calórico de la ración diaria varía dependiendo de la edad, el sexo, la actividad, las costumbres y el clima. Va de 2 000 a 3 000 kilocalorías (Cal) al día, es decir, de 8.500 a 12.500 kilojulios si adoptamos la unidad internacional moderna.

Las reglas generales

La primera afecta al nivel ideal, que es con el que se mantiene sin problemas el peso más bajo. El organismo sabe gestionar un margen de error al precio de un trabajo que acaba fatigando los distintos órganos: riñones, hígado, páncreas ...

La segunda concierne al reparto, que, como mínimo, debe hacerse sobre tres comidas diarias, incluyendo un buen desayuno por la mañana. No hay nada peor para el cuerpo que la comida casi única de la noche, con un simple té o café por la mañana y escamoteando la comida del mediodía debido a las jornadas de trabajo intensivas o las compras.

La tercera se refiere al picoteo y las bebidas dulces entre comidas: falsean todos los cálculos y desequilibran las raciones. y mucho más cuando se asocian a comidas insuficientes por las mañanas y al mediodía.

La cuarta afecta a la diversidad: se debe comer al menos un alimento de cada grupo a diario y, dentro de un mismo grupo, cambiar de alimento entre el mediodía y la noche. Por ejemplo, si se come carne al mediodía, hay que comer pescado o huevos, como mucho aves magras, por la noche.


Las tres comidas

El desayuno por la mañana debe representar el 20 % de la ración cotidiana de base, y una proporción más elevada cuando la ración es más alta. Todos los alimentos que lo permiten son buenos: pan con mermelada y mantequilla, cereales, quesos, frutas y, como complemento, una bebida caliente y tonificante. No existe un modelo absoluto, todos los hábitos culturales son equiparables.

Cada comida del mediodía y de la noche debe girar en tomo a un plato con «proteínas  más acompañamiento». Los platos complementarios (entrantes, postres) tienen por objeto proporcionar los elementos ausentes del plato central: fibra vegetal, sales minerales y vitaminas, el calcio de los productos lácteos. Las bebidas que no sean agua se contabilizan en el aporte calórico.

Las dos comidas principales representan cada una entre el 30 y 35 % de la ración energética diaria. El resto se consigue con la merienda o las bebidas que se toman a lo largo del día. Una de las comidas puede ser algo más energética que la otra, la del mediodía o la de la noche según las costumbres. En ningún caso una comida debe proporcionar por sí sola más de la mitad de la ración diaria: es un factor que predispone a la obesidad.

Dos raciones tipo de 2000 y 3000 Cal

        2000 Cal 3000 Cal
Alimentos a base de proteínas    
Carne, aves, huevos, pescado  150 g 250 g
leche y derivados 250 ml de leche desnatada, 40 g de queso 250 ml de leche, 60 g de queso
   
TOTAL       525 Cal 750 Cal
   
Alimentos a base de carbohidratos o lípidos    
Materias grasas 10 g de mantequilla, 30 g de aceite 10 g de mantequilla, 40 g de aceite
féculas pesadas antes de cocción y cereales 50 g de pan o tostadas, 50 g de féculas, 30 g de azúcar, 1 vaso de refresco 300g de pan o tostadas, 70 g de féculas, 40 g de azúcar, 1 vaso de refresco
TOTAL       1200 Cal 1750 Cal
   
Alimentos a base de fibras y vitaminas    
frutas uy verduras 100 g de ensalada, 300 g de fruta, 250 g de verdura cocida 100 g de ensalada, 300 g de fruta, 250 g de verdura cocida
TOTAL       275 Cal 275 Cal
   
Suplementos    
Bebidas, mermeladas… Nada 1 lata de refresco, 25 g de mermelada
 
 
 
0 Cal 250 Cal
   
Agua 1,5 L 1,5 L

Estas dos raciones son equilibradas.

Las principales diferencias residen en las variaciones de alimentos como la carne y equivalentes, las féculas y las bebidas.

Es mejor consumir las frutas después de las féculas, y los produetosláeteos después de las verduras cocidas. Si no se repite un mismo plato durante la semaana y se respetan las cantidades, se logra el equilibrio cualitativo.



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