Cirugía estética de las mamas

¿Por qué modificar las dimensiones de las mamas?


La pubertad puede acompañarse de un acentuado desarrollo de las mamas hasta el final de la adolescencia. Los inconvenientes de un desarrollo excesivo de las mamas son múltiples: por un lado, obstaculiza la práctica deportiva y, además, los tirantes del sujetador pueden provocar unos surcos dolorosos en los hombros; por otra parte, el peso de los pechos causa a veces dolores  en la columna vertebral o en la nuca e induce una postura incorrecta, con el cuerpo demasiado inclinado hacia delante.

A menudo, estos problemas físicos se asocian a otros de naturaleza psicológica: al margen de encontrar ropa que favorezca, una joven con los pechos muy grandes puede experimentar ciertas dificultades en sus relaciones con las personas del otro sexo.

También en caso de unos pechos demasiados pequeños puede recurrirse a la cirugía. Las jóvenes suelen someterse a esta operación cuando consideran que el tamaño de sus pechos es «insuficiente». Las mujeres más mayores pueden solicitarla al encontrar que sus pechos se han vuelto planos, fláccidos y caídos. Asimismo puede ocurrir que uno de los dos haya sido operado a causa de un tumor y se le quiera devolver sus dimensiones anteriores, aunque en este caso se trata de una cirugía reconstructiva.

Por último, la cirugía plástica también puede estar motivada por una gran asimetría entre las dos mamas: cuando un pecho es mucho más grande que el otro. La solución pasa a veces por reducir el volumen de la mama más grande, mientras que en otros casos consiste en implantar una prótesis en la más pequeña o bien en combinar ambos procedimientos para buscar un equilibrio.

¿Cómo se desarrolla la intervención?

En primer lugar, es fundamental tener una charla con el cirujano. La mujer debe explicar qué espera de la operación y el médico tiene que aclararle cómo se desarrollará la intervención y los resultados que se pueden obtener, así como las cicatrices que quedarán y las posibles complicaciones.

A continuación, la paciente se somete a un examen clínico general, por lo común complementado con análisis de sangre, un electrocardiograma y una radiografía de tórax.

La intervención de reducción de mama es una operación compleja que se practica bajo anestesia general. Consiste en efectuar una incisión en el pecho y resecar parte de la mama así como el exceso de piel, de tal modo que se logre el volumen pretendido.

Después de la intervención, se coloca un vendaje bien apretado alrededor de las mamas. El vendaje se mantiene unas dos semanas, hasta que se quitan los puntos de sutura.

Cuando la mujer desea aumentar el volumen de sus pechos, se recurre a la colocación de unas prótesis especiales, especie de bolsas rellenas de gel de silicona o bien de suero fisiológico.

La intervención se realiza bajo anestesia general. El cirujano practica una incisión de 3-6 cm en el pliegue submamario, en forma de semicírculo en la areola o en el hueco de

la axila. A través de esta pequeña incisión cutánea, se prepara un hueco por encima o por detrás del músculo pectoral y a continuación se introduce la prótesis elegida, ya sea un saco relleno de gel de silicona o bien una bolsa que el cirujano hincha con suero fisiológico durante la intervención.

Una prótesis colocada entre el músculo pectoral y las costillas es imperceptible. Una prótesis situada entre el músculo pectoral y la glándula mamaria es también bastante discreta.

¿La cirugía estética de las mamas es desagradable?

La intervención se desarrolla bajo anestesia general y la mayoría de las pacientes no nota ningún dolor. La primera semana después de la operación, las mamas suelen estar inflamadas y dan una sensación de tensión interna.

¿Cuánto dura la intervención?

La operación dura alrededor de dos horas. Tras unos días en el hospital, la mujer recibe el alta y puede retomar su vida normal.

Complicaciones

Como en todas las intervenciones quirúrgicas, existe un riesgo mínimo de que la herida se abra. Por tanto, es importante llevar un buen sujetador durante unos cuantos meses.

En ocasiones, la cicatriz exuda y es necesario cambiar la venda. El médico puede prescribir antibióticos para prevenir el riesgo de infección.

En algunos casos, el pezón se vuelve sensible, pero se trata de un fenómeno pasajero.

La colocación de una prótesis mamaria puede dar lugar a complicaciones infecciosas de la herida e incluso a hemorragias locales.

Además, hay que tener en cuenta los riesgos relacionados con la introducción en el organismo de cualquier cuerpo extraño, como es el caso de la prótesis, que puede provocar diversas reacciones. La principal complicación es la fibrosis, en que se forma una cápsula dura alrededor de la prótesis. La incidencia de esta complicación ha disminuido gracias al uso de prótesis revestidas de poliuretano de superficie granulosa. Además, los auto masajes de las mamas, ya a partir de las 48 horas posteriores a la intervención, y el uso de buenos sujetadores reducen los riesgos de reacción fibrótica.

El problema de la silicona

Durante muchos años, la silicona fue el producto más utilizado para las prótesis de mama, pero se prohibió el uso del aceite de silicona porque se difundía en el organismo y provocaba reacciones inmunitarias. Sin embargo, cabe destacar que tras profundizar en las investigaciones no ha podido confirmarse científicamente tal peligro, por lo hoy en día se continúan implantando prótesis de silicona.


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